
Ahogandonos en palabras muertas,
vamos creyendo saber y entender
lo que refugiamos dentro.
Lo que no es nada y abarca todo.
A ésos mares nos entregamos la raza humana
con el convencimiento de llevar a la razón
por el sendero de la rectitud y somos
todos fieles a esta intención,
seguros de dar a conocer
nuestro YO,
desconociendo y contraponiendo lo que
creemos lejano en esta inmensidad solitaria
e incomprensible que llamamos
comunicación,
acallando la oscuridad pero en la clara
certeza del encuentro
del v a c i o ...